El hormigón es el principal material base para todo tipo de construcciones. Se elabora mezclando cemento, arena, piedra, agua y, cuando sea necesario, aditivos y aditivos minerales en proporciones adecuadas, para luego mezclar, moldear, curar y endurecer. Por tanto, tiene un cierto grado de densidad. Los productos de hidratación del cemento (como el gel CSH) llenan los espacios entre los agregados, lo que teóricamente parece impedir la penetración del agua. Sin embargo, durante el proceso de secado y endurecimiento del hormigón ordinario, debido a la evaporación del agua y los cambios de volumen causados por la hidratación del cemento, inevitablemente se forman pequeños poros capilares y poros de gel. Estos poros constituyen vías para la penetración de agua y otras sustancias nocivas.